Congregazione delle Scuole di Carità
Istituto Cavanis
Padri Cavanis (C.S.Ch.)
Via Casilina, 600
00177 ROMA * Italia
Tel: 24.19.336
fax: 24.13.200 P. Pietro Fietta - Superior General
Tel: 24.27.309 ( y fax)
CANAVIS
nstituto Cavanis tomó el nombre de sus fundadores: Antonio Ángel(1772-1858) y Marcos
Antonio Cavanis (1774-1853). En 1802 instituyen en la Parroquia de Santa Inés
en Venecia una Congregación Mariana y se ocupan de forma sistemática de la
juventud, pronto añaden el "Oratorio" (festivo y ordiario) y el "Patio de juegos".
En el 1804 inician la primera Escuela gratuita para niños sobre todo pobres y
escogen a San José de Calasanz como patrono de sus escuelas. El "nuestro "
quedó conocido (amado) por medio de las lecturas del breviario. El nuevo
proyecto de una nueva Congregación de Sacerdotes de las Escuelas de
Caridad y de otra para las niñas (de las Maestras Pías de las Escuelas de la
Caridad) fue aprovado por el Patriarca de Venecia Mons.Francisco Milesi en
1819 y en el día de San José de Calasanz de 1820 el Padre Antonio y sus
primeros compañeros comienzan a vivir en comunidad; pronto se unirá su
hermano Marcos. Así nacía la Congregación de las Escuelas de Caridad.
La aprobación de la Santa Sede llegará el 21 de junio de 1836. Los hermanos
Cavanis conocieron también a Calasanz a través de las Constituciones de los
"Escolapios de Chioggia". Estos eran un grupo de sacerdotes diocesanos que
constituían un sodalicio "Congregación de San José de Calasanz"; su propósito
era instruir en la piedad y en la doctrina cristiana no sólo a los jóvenes, sino
también a los adultos. Y abrir, para unos y otros, escuelas gratuitas para
aprender a leer y a contar.
Fin de la Congregación es:
Tender a la propia santificación imitando a Jesucristo el Señor, que primero dió el ejemplo y luego enseñó.
Acoger con amor de padres a niños y jóvenes, educarlos gratuitamente, custodiarlos con vigilancia solícita, formarlos cada día en la inteligencia y en la piedad, favorecer con ayudas particulares a los mas pobres, no ahorrar gastos ni fatigas de manera que ellos alcancen la estatura de la plenitud de Cristo y contribuyan al crecimiento de la Iglesia y al bien de la sociedad;
Dar los Ejercicios espirituales a los jóvenes y adultos para favorecer la continuidad de formación, la revisión de vida y la conversión a Dios.